Página paranormal de relatos, magia, hechizos de amor y extraterrestres, encuentros ovni, virus, gripe, ébola vih, arqueobacterias, adenovirus, retrovirus y su arte.
viernes, 28 de diciembre de 2012
sábado, 15 de diciembre de 2012
O.v.n.i al ocaso.
Este platillo se aparece todos los días desde hace varios años en intervalos matemáticos primos en vallecas.
Según Francisco Lopez Cifuente, más conocido como el caza extraterrestres, apodo que le vino de la película los caza fantasmas, puesto que además de cazar extraterrestres, Francisco hace exorcismos y quita males de ojo, con técnicas milenarias que le enseñaron los propios extraterrestres.
Hasta aquí todo suena ridículo, incluso al ver a Francisco uno llega a creer que tal persona está más loco que veinte cabras juntas locas.
Hasta que empieza a hablar, pues tiene una voz extraña, como si a uno le estuviera hablando alguien muy conocido.
Su tono es profundo y suave, como si tuviera un amplificador en la garganta y variara la tonalidad en cada palabra, para ofrecer una especie de diálogo hipnótico.
Silencio en el ejercito.
martes, 11 de diciembre de 2012
El exorcismo de Agustín
Decididamente, el que las personas nos
metamos en problemas, sin saber donde nos metemos, se debe en gran
parte a nuestra magnífica estupidez, genial modo de hacer de uno un estúpido del que
sacar provecho.
sábado, 8 de diciembre de 2012
encuentran restos de un extraterrestre en descomposición
Alberto M. G tuvo un increíble encuentro en los alrededores de Mejorada del Campo la semana pasada por la mañana.
Se encontraba paseando a su perro Rufo, había estado toda la noche inquieto y Alberto lo sacó por los alrededores del extraradio de Mejorada, cuando Alberto empezó a notar que actuaba de un modo extraño, aullaba y corría en direcciones opuestas mientras olfateaba, de repente, Rufo se paró cerca de una loma y cuál fue la sorpresa de Alberto, al encontrar a Rufo en posición de espera, al lado de unos restos de un extraterrestre, que se descomponía aceleradamente.
Según Alberto M. G olía como acido, entre limones y amoníaco, le hice una foto con Rufo que no quería moverse del lugar, estaba como atontado, hasta que el cadáver empezó a soltar como humo amarillo y salió disparado de allí, como si le fuera la vida en ello.
Era apestoso y notaba como una presión en la cabeza y Alberto comenzó "como a sentir que el cuerpo le hablaba y le sugería se comiera una especie de gusano que empezó a salir por su boca, era hipnótico, me hubiera comido aquel maldito gusano asqueroso sin dudar un segundo, si no hubiera sido por mi gran amigo Rufo, si no hubiera empezado a ladrar como loco y aullar, creo que hubiera echo caso a las voces que oía dentro de mi cabeza".
Alberto decía que antes de irse, con cierta desorientación y shock, al pensar que se hubiera comido aquel repugnante gusano, porque unas voces se lo decían. Y así lo contaba y decía, con los ojos desorbitados y con una expresión de incertidumbre, sin dar explicación a cómo y por qué había pensado hacer caso a las voces.
Al preguntar en Mejorada y a familiares y amigos de Alberto, pudimos comprobar que nunca había tenido un suceso así en su vida, que lo ha dejado con miedo y con la única prueba de su foto y Rufo como testigo.
Al comprobar el lugar hayamos tierra cristalizada, como si de una rosa del desierto se tratara, cristales de yeso, exactamente eso dijeron los espertos que eran los restos.
Se encontraba paseando a su perro Rufo, había estado toda la noche inquieto y Alberto lo sacó por los alrededores del extraradio de Mejorada, cuando Alberto empezó a notar que actuaba de un modo extraño, aullaba y corría en direcciones opuestas mientras olfateaba, de repente, Rufo se paró cerca de una loma y cuál fue la sorpresa de Alberto, al encontrar a Rufo en posición de espera, al lado de unos restos de un extraterrestre, que se descomponía aceleradamente.
Según Alberto M. G olía como acido, entre limones y amoníaco, le hice una foto con Rufo que no quería moverse del lugar, estaba como atontado, hasta que el cadáver empezó a soltar como humo amarillo y salió disparado de allí, como si le fuera la vida en ello.
Era apestoso y notaba como una presión en la cabeza y Alberto comenzó "como a sentir que el cuerpo le hablaba y le sugería se comiera una especie de gusano que empezó a salir por su boca, era hipnótico, me hubiera comido aquel maldito gusano asqueroso sin dudar un segundo, si no hubiera sido por mi gran amigo Rufo, si no hubiera empezado a ladrar como loco y aullar, creo que hubiera echo caso a las voces que oía dentro de mi cabeza".
Alberto decía que antes de irse, con cierta desorientación y shock, al pensar que se hubiera comido aquel repugnante gusano, porque unas voces se lo decían. Y así lo contaba y decía, con los ojos desorbitados y con una expresión de incertidumbre, sin dar explicación a cómo y por qué había pensado hacer caso a las voces.
Al preguntar en Mejorada y a familiares y amigos de Alberto, pudimos comprobar que nunca había tenido un suceso así en su vida, que lo ha dejado con miedo y con la única prueba de su foto y Rufo como testigo.
Al comprobar el lugar hayamos tierra cristalizada, como si de una rosa del desierto se tratara, cristales de yeso, exactamente eso dijeron los espertos que eran los restos.
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